San Jacinto, Bolívar 2026
Hablar de Yeison Landero es adentrarse en una historia donde la tradición no se hereda de forma pasiva, sino que se transforma, se defiende y se proyecta. Nacido en San Jacinto, Bolívar, territorio emblemático de la cumbia sabanera, su vida ha estado marcada desde el inicio por una profunda conexión con la música y la identidad cultural de los Montes de María.
Nieto del legendario Andrés Landero, conocido como el “Rey de la Cumbia”, Yeison creció entre acordeones, ritmos de gaita y relatos que no solo le enseñaron a tocar, sino a comprender la música como un lenguaje de memoria, territorio y resistencia. Su formación ha sido tanto técnica como cultural, lo que se refleja en cada interpretación. A lo largo de su trayectoria, ha logrado algo que pocos herederos musicales consiguen: construir una voz propia. Su propuesta mantiene la esencia de la cumbia tradicional sabanera, pero incorpora matices contemporáneos en la ejecución, los arreglos y la puesta en escena. Su acordeón conserva ese sonido ancestral, pero dialoga con nuevas audiencias, logrando una conexión intergeneracional.
Su carrera ha trascendido las fronteras locales. Yeison ha llevado la cumbia de San Jacinto a escenarios nacionales e internacionales, participando en festivales en América y Europa, donde la música tradicional colombiana ocupa hoy un lugar relevante dentro de la escena global. En cada presentación, no solo interpreta: también contextualiza, educa y posiciona la cumbia como patrimonio vivo. Más que un músico, se ha consolidado como un embajador cultural. Su trabajo ha contribuido a visibilizar a San Jacinto como epicentro de tradición, fortaleciendo su identidad dentro del mapa cultural del país y proyectándolo hacia el mundo.
En las calles de su tierra, donde la música no se aprende, sino que se respira, Yeison representa una continuidad consciente. Su acordeón no solo suena: cuenta historias, evoca paisajes y reafirma una identidad que se niega a desaparecer. Desde escenarios locales hasta grandes festivales internacionales, su música ha llevado el nombre de su municipio más allá de las fronteras, posicionándolo como referente cultural de los Montes de María. Cada presentación es un acto de pertenencia y un homenaje vivo a sus raíces.
En tiempos donde lo autóctono lucha por mantenerse vigente, su propuesta logra un equilibrio poco común: conectar con nuevas generaciones sin sacrificar la esencia. Allí radica su valor.
Hoy, el nombre de Yeison Landero no solo remite a un legado, sino a una proyección. Porque mientras su acordeón siga sonando, la historia de San Jacinto seguirá teniendo quien la cuente.

