Editorial: Unidad de Investigación Panorama San Jacinto
El Esqueleto de la Infamia
Han transcurrido nueve años desde que el fuego consumió la Alcaldía Municipal de San Jacinto en 2017. Nueve años en los que la estructura física de nuestra institucionalidad se ha convertido en una cueva de escombros, maleza y olvido. Lo que en cualquier municipio con un mínimo de dignidad política habría sido una prioridad de reconstrucción inmediata, en San Jacinto se ha transformado en el símbolo supremo de la ineptitud administrativa.
El incendio no solo calcinó archivos y paredes; parece haber incinerado también la voluntad de quienes han pasado por la silla del ejecutivo municipal. Hoy, las ruinas de la alcaldía no son un accidente del pasado, son una bofetada diaria en el rostro de cada Sanjacintero que camina por sus alrededores.
La Estafa del «Bombo y Platillo»: La Promesa de Merly Viana
Entramos en la era de la actual alcaldesa, Merly Viana Pérez, quien llegó al poder con un discurso de renovación y rescate. Con una puesta en escena digna de las mejores campañas publicitarias, se prometió con bombos, platillos y comunicados de alto impacto que la recuperación de la infraestructura municipal sería el eje de su gestión. Se nos vendió la idea de un San Jacinto que recuperaba su «casa», su norte administrativo.
Hoy, la realidad es un silencio sepulcral.
La «gestión» de la que tanto se jactó la administración Viana Pérez parece haberse diluido en la nada. ¿Dónde están los contratos de obra? ¿Dónde están los rubros presupuestales destinados a esta reconstrucción? ¿O es que acaso la estrategia es esperar a que el tiempo termine de derrumbar lo poco que queda para que el olvido sea total?
Gobernar a punta de anuncios en redes sociales mientras el patrimonio público se pudre es, en el mejor de los casos, irresponsabilidad política, y en el peor, una burla descarada a la confianza del electorado.
El Costo del Silencio y el Negocio de la Improvisación
Mientras la alcaldía sigue en ruinas, el municipio se ve obligado a funcionar en espacios dispersos, improvisados o alquilados. Esto no solo afecta la eficiencia del servicio al ciudadano, sino que genera un gasto recurrente que sale del bolsillo de todos nosotros.
- ¿A quién beneficia que la alcaldía no se reconstruya? * ¿Cuánto dinero se ha ido en arrendamientos y adecuaciones temporales que pudieron invertirse en la obra definitiva?
La desidia de Merly Viana Pérez no es gratuita; tiene un costo social y financiero. Mantener la infraestructura en el abandono es una forma de corrupción por omisión. No gestionar, no ejecutar y no cumplir lo prometido con tanta vehemencia es traicionar el mandato popular.
Un Llamado al Concejo: ¿Control Político o Complicidad Silenciosa?
Desde panoramasanjacinto.com preguntamos de frente: ¿Cuál es el papel del Concejo Municipal en este desastre? ¿Están allí para vigilar el cumplimiento de las metas del Plan de Desarrollo o para ser espectadores pasivos de cómo se desmorona el pueblo?
La crisis contractual y de infraestructura de San Jacinto no se soluciona con palmaditas en la espalda. Se soluciona con exigencias, con debates de control serios y con la denuncia pública de la parálisis administrativa que tiene secuestrado al municipio.
Veredicto: Menos Retórica, Más Ladrillos
Alcaldesa Merly Viana: San Jacinto ya se cansó de las fotos en las ruinas y de los discursos de «amor por el pueblo» que no se traducen en hechos concretos. Las cenizas de 2017 siguen calientes en la memoria de la gente, y su promesa de campaña está a punto de convertirse en el mayor fraude político de la década reciente.
O reconstruye la dignidad de San Jacinto devolviéndonos nuestra Alcaldía, o pase a la historia como la mandataria que dejó que el corazón del municipio se terminara de pudrir bajo el sol de la desidia.

